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Portada  |  02 agosto 2021

Cómo fue la participación de la primera deportista trans en los Juegos Olímpicos

Hubbard, de 43 años, Se volvió elegible para la categoría femenina después de cumplir con los criterios del Comité Olímpico Internacional para los atletas transgénero.

La halterófila neozelandesa Laurel Hubbard se convirtió este lunes en la primera deportista transgénero mujer en participar en unos Juegos Olímpicos, pero no pudo levantar ninguna de las barras en la competición de +87 kg y fue eliminada de Tokio-2020.

Hubbard, sonriente pero también emocionada, empezó su concurso con una barra de 120 kg, y después una segunda y tercera de 125, pero no acertó con ninguna de sus tentativas y quedó fuera de la final.

Hubbard, de 43 años, nació varón y compitió en categoría masculina antes de hacer la transición a mujer pasados los 30 años.

Se volvió elegible para la categoría femenina después de cumplir con los criterios del Comité Olímpico Internacional (COI) para los atletas transgénero.

Su presencia en Tokio es una medida innovadora que, según los responsables olímpicos, hace que los Juegos sean más inclusivos, pero que los críticos temen que perjudique al deporte femenino.

Su presencia en Tokio provocó críticas que argumentan que Hubbard se beneficia de otras ventajas ligadas a su pasado como hombre, lo que hace que su presencia sea injusta de cara a otras competidoras.

Tras su salida del torneo, Hubbard ofreció un breve mensaje a medios que comenzó con un agradecimiento al pueblo y gobierno japonés por hospedar los Juegos en estas extraordinarias circunstancias y a las organizaciones que permitieron su participación.

"Otra cosa que quiero decir es que, por supuesto, no soy del todo ajeno a la controversia que rodea mi participación en estos Juegos", afirmó.

"Por ello me gustaría agradecer especialmente al COI (Comité Olímpico Internacional) por ratificar su compromiso con los principios del olimpismo y establecer que el deporte es algo para todas las personas, que es inclusivo y accesible", remarcó.

"Me gustaría dar las gracias a la federación internacional de halterofilia. Me han apoyado extraordinariamente y creo que han demostrado que la halterofilia es una actividad abierta a todas las personas del mundo. Gracias", dijo Hubbard antes de retirarse a los vestuarios sin aceptar preguntas.

Intenso debate

El complejo debate alrededor de Hubbard incluye cuestiones de bioética, derechos humanos, ciencia, equidad e identidad en el deporte.

Algunos defensores del deporte femenino, incluida la excampeona de tenis Martina Navratilova, han expresado reservas porque creen que la inclusión de deportistas transgénero corre el riesgo de cuestionar las victorias ganadas con esfuerzo para mejorar el estado del deporte femenino.

Del otro lado, la participación olímpica de Hubbard ha sido también considerada una victoria para la inclusión y los derechos de las personas transgénero.

El debate sobre este tema es intenso y en ocasiones apasionado, especialmente en internet, lo que ha llevado al Comité Olímpico de Nueva Zelanda a tomar medidas para proteger a Hubbard de los 'trolls' de las redes sociales.

El COI, por su parte, celebró la participación de Hubbard en los Juegos como mujer transgénero.

"Laurel Hubbard es una mujer y compite bajo las reglas de su Federación. Debemos rendir homenaje a su coraje y tenacidad", señaló a la prensa el director médico del COI, Richard Budgett, en Tokio.

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