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Igualdad y Género

Portada  |  27 julio 2021

El horror de haber estado secuestrada durante 23 años por su pareja

Este martes comenzó el juicio contra Oscar Alberto Racco, quien mantuvo cautiva a una mujer durante más de dos décadas. “Fue un maltratador físico, psicológico y sexual”, expresó María Eugenia con angustia.

Fueron 23 años de horror, en los cuales nunca supe qué culpa estaba pagando. Cuál era el mal que yo le había hecho. Este hombre fue un maltratador físico, psicológico y sexual”. Se llama María Eugenia y tiene 44 años. Su captor, Oscar Alberto Racco de 60 años, la mantuvo privada de la libertad durante más de dos décadas.

Desde este martes, Racco enfrenta un juicio oral y público en el Centro de Justicia Penal, por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada con reducción a la servidumbre y abuso sexual con acceso carnal. La fiscal Luciana Valarella pidió 18 años de prisión. Los jueces Rafael Coria, Nicolás Foppiani y Nicolás Vico Gimena están a cargo del debate.

“Estuve encerrada, enjaulada y encadenada. No podía ni moverme. Vivía sentada en una cama. Yo tenía una relación en la que no podía salir a hacer compras sola”, expresó María Eugenia en diálogo con Telefe Rosario. Desde el 6 de mayo de 1996, la mujer vivía en una casa en Santiago al 3500 donde Racco la vigilaba en todo momento. Cuando la mujer salía de la propiedad siempre lo hacía con su ex pareja. El secuestrador la dejaba encerrada bajo llave cuando se iba de la casa.

María Eugenia logró escaparse de la casa del horror. “Él tenía una obsesión con barrer la vereda. Salíamos a barrer las hojas y recuerdo que me dijo «dale boluda apurate que me cago». Entramos los dos y me doy cuenta de que no había puesto los candados en la puerta”, recordó la víctima.

Ya estando en el patio, María Eugenia escuchó que Racco abrió la ducha del baño. “Y pensé que si se afeitaba, iba a tardar cerca de media hora. Sentía que el corazón se me salía. Abrí la puerta de la cocina despacio. Fui hasta la máquina de coser y encontré una carta que me había escrito mi papá hacía 15 años. Agarré esa carta, dos fotos de mi hijo y un monedero con 640 pesos, que había hecho por un trabajo de costura. Salí a la calle tratando de hacer el menor ruido posible. Corrí por mi vida. Llegué hasta bulevar Segui y San Martín con un miedo terrible”, describió con angustia.

Por último María Eugenia consideró que “18 años de condena no alcanzan. Yo no pude criar a mi hijo (NdR: fruto de una relación anterior), murió mi papá y se destruyó mi familia. Y también se destruyó parte de mi entorno de amistades. Entonces siento que no es suficiente. Sería esperar un milagro y sentarme en una máquina del tiempo. Mover una palanquina e ir 25 años hacia atrás y nunca haberlo conocido. Hubiese criado a mi hijo y quizás mi papá estuviese con vida. Y mi mamá se enfermó. Se nos truncó la vida y no hay condena suficiente para repararlo”.

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